
La inactivación de este gen interrumpe la vía de señalización Notch con resultados graves en la formación de los dientes: Las coronas de los dientes de los molares se deforman y en los incisivos el crecimiento celular y la formación del esmalte se inhibida.
La Vía de señalización Notch es una de las más importantes: evolutivamente está muy conservada y participa en el desarrollo de todos los órganos y tejidos de muchos animales, incluidos los seres humanos. Los dientes no escapan a esta vía de señalización y su formación y diferenciación está controlada por ella.
Dada la amplia gama de procesos en los cuales participa la vía Notch, la interacción del gen Jagged 2 con ésta podría tener implicaciones que van más allá de la odontogénesis, aspecto que ha llamado la atención del grupo de trabajo del profesor Mitsiadis.