El bruxismo es una afección que consiste en rechinar o apretar los dientes, principalmente los posteriores (molares). Un paciente bruxista se caracteriza por generar una fuerza al apretar los dientes de hasta 250 Kg. de carga y por períodos prolongados (de 3 a 4 horas), siendo lo normal 25 Kg. de carga y durante sólo 4 minutos. El exceso de presión ocasiona inflamación de los músculos, de los tejidos y de otras estructuras que rodean al hueso mandibular, en muchas ocasiones alteran la función de la articulación temporomandibular.

Una de las alteraciones más importantes es la destrucción o desgaste de los dientes. El bruxismo, puede ocasionar trastornos en las articulaciones temporomandibulares como ya mencionábamos, pero también produce dolor muscular facial, dolores de cabeza, dolores de oído y fracturas en los dientes. Muchas de las personas que aprietan los dientes también los rechinan, esto significa juntarlos y deslizarlos, generalmente haciendo un movimiento oblicuo hacia adelante y hacia atrás. Esta acción puede hacer que los dientes se desgasten además de producir un sonido muy molesto y alto por las noches. Al igual que sucede cuando se aprietan los dientes, rechinarlos puede ocasionar dolor mandibular y otros problemas.

Clasificación:
Dependiendo del movimiento:
Dependiendo del momento de aparición:
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Bruxismo Diurno.
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Bruxismo Nocturno.
Causas, incidencia y factores de riesgo
Las personas pueden apretar y rechinar los dientes de una manera inconsciente tanto durante el día como durante la noche, aunque el mayor problema puede ser el bruxismo nocturno, ya que es más difícil de controlar. Aún no se ha llegado a un acuerdo sobre la causa exacta del bruxismo, pero en muchas pacientes el agente desencadenante, puede ser el estrés.
Aunque el estrés emocional no es el único factor que puede desarrollar la afección, también se ha descrito la influencia de algunas medicaciones utilizados en los trastornos del SNC (antidepresivos, tranquilizantes, hipnóticos, sedantes, etc.) que pueden aumentar los episodios bruxísticos o desencadenarlos con el uso prolongado. Otros estudios apuntan a, tipos de personalidad, alergias, deficiencias nutricionales, maloclusiones, manipulaciones odontológicas, introducción de sustancias extrañas en la boca, drogas, deficiencia en la propiocepción oral y alcohol. Se estima que un 13% de la población presenta bruxismo, y que solo se diagnostica en el 20-30% de los pacientes.
El bruxismo causa dolor y este dependerá del nivel de estrés que se experimente, de la fuerza y duración del hábito de apretar y rechinar los dientes, del grado de desalineación de los dientes, posturas, capacidad de relajación, dieta, hábitos al dormir y otros factores.
Signos y Síntomas
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Rechinamiento dental, que puede provocar un sonido lo suficientemente fuerte como para molestar el sueño de los compañeros de dormitorio.
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Dolor o inflamación de la mandíbula.
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Dolor de cabeza.
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Dolor de oído (en parte porque las estructuras de la articulación temporomandibular están muy cerca del canal auditivo y en parte debido a un dolor muscular referido, es decir, un dolor que se percibe en un lugar diferente a donde se origina).
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Ansiedad, estrés y tensión.
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Insomnio, depresión, trastornos alimentarios.
Por medio de un examen es posible descartar otros trastornos que pueden causar un dolor similar, incluyendo trastornos del oído como infecciones, disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) y trastornos dentales.
Tratamiento
Los objetivos del tratamiento son reducir el dolor, prevenir el daño dental permanente y disminuir la acción de rechinar los dientes en la medida de lo posible. Para ayudar a aliviar el dolor se pueden tomar muchas medidas. Algunas de ellas son:
- Relajar los músculos faciales y mandibulares durante todo el día, para que de esta manera la relajación facial se convierta en un hábito.
- Masajear los músculos del cuello, de los hombros y de la cara y buscar cuidadosamente zonas gatillo denominados puntos desencadenantes que pueden referir el dolor hacia la cabeza y la cara. Aprender ejercicios de estiramiento de fisioterapia para ayudar a recuperar el equilibrio normal de la acción muscular y articular a cada lado de la cabeza.
- Terapia térmica que consiste en aplicar hielo alternado con calor húmedo en los músculos de la mandíbula inflamados.
- Evitar comer alimentos duros.
- Tratar de reducir el estrés diario y aprender técnicas de relajación.
Para evitar que los dientes se lesionen, se utilizan dispositivos protectores o férulas.